Ciudad de México.- El modelo de producir grandes volúmenes de materiales gráficos, almacenarlos y esperar a que llegue la demanda comienza a perder terreno en aplicaciones gráficas de ciclos cortos. La creciente demanda de personalización, las campañas de menor duración y la presión por entregar en tiempos cada vez más reducidos están impulsando a los talleres de impresión digital de gran formato a replantear cómo producen, almacenan y responden a las demandas del mercado.
La lógica apunta cada vez más hacia la producción bajo demanda, especialmente en la impresión digital de gran formato, ya que permite mantener diseños, variables y configuraciones en formato digital y producir las piezas únicamente cuando se recibe una orden. Para los talleres de impresión, esto reduce la necesidad de almacenar materiales impresos con anticipación y facilita atender tirajes cortos, cambios frecuentes y trabajos personalizados de acuerdo con la demanda real.
De acuerdo con Smithers, el volumen mundial de impresión digital crecerá 54.3% entre 2025 y 2035, al pasar de 1.8 a 2.8 billones de equivalentes A4. La firma atribuye este avance a la incorporación de equipos de mayor productividad y a los cambios en la manera en que las empresas compran productos impresos.
Para los talleres, el mensaje es claro; la capacidad de producir rápido empieza a tener tanto valor como la capacidad de producir únicamente lo que el mercado necesita, cuando lo necesita. “Para los impresores de gran formato, esto representa una oportunidad para replantear sus procesos y responder con mayor agilidad a trabajos cada vez más variables. La diferenciación ya no está únicamente en cuánto puede producir un equipo, sino en qué tan eficientemente puede ser un taller para adaptarse a las necesidades específicas de cada pedido”, afirma Amado Lara, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Roland DGA.
Cinco cambios hacia la producción gráfica bajo demanda
Este cambio hacia la producción bajo demanda modifica más que el momento de imprimir; transforma la forma en que los talleres de impresión digital de gran formato gestionan inventarios, personalización, procesos y servicios. Para el directivo de Roland DGA esta evolución puede resumirse en cinco cambios en la producción gráfica:
- Almacenar archivos en lugar de productos terminados. Las empresas podrán conservar diseños listos para producir y reducir la exposición a materiales que pierden vigencia por cambios de campaña, temporada, ubicación o identidad gráfica.
- Producir después de recibir el pedido. Los tirajes cortos, las reposiciones puntuales y las ediciones limitadas ganarán terreno frente a la producción anticipada de grandes volúmenes, disminuyendo necesidades de almacenamiento y sobreproducción.
- Personalizar sin incrementar proporcionalmente los costos. Los flujos digitales facilitarán versiones distintas por tienda, ciudad, audiencia, evento o temporada, sin reconstruir completamente el proceso para cada pieza.
- Integrar impresión, corte y monitoreo en un mismo flujo. La productividad dejará de medirse únicamente por la velocidad del equipo. También contará el tiempo que se ahorra en preparación, configuración, administración del color, corte, supervisión y acabado.
- Vender aplicaciones terminadas y no solo metros impresos. La integración tecnológica permitirá ampliar la oferta hacia etiquetas, calcomanías, gráficos para ventanas y vehículos, señalización, exhibiciones, retail y decoración de interiores.
Roland DGA mostrará esta transición en FESPA México 2026
La transición hacia la impresión digital de gran formato bajo demanda también estará presente en FESPA México 2026, que se realizará del 10 al 12 de septiembre en Centro Banamex. Durante el encuentro, Roland DGA exhibirá las nuevas TrueVIS AG-640 y VG4-640, dos equipos que reflejan cómo la integración de impresión, corte, software y monitoreo puede facilitar producciones más flexibles, con tirajes cortos, cambios frecuentes entre trabajos y una menor necesidad de producir materiales con anticipación.
- TrueVIS AG-640. Esta impresora/cortadora látex de 64 pulgadas integra impresión y corte en aplicaciones como gráficos para vehículos y ventanas, señalización, exhibiciones, interiores, etiquetas y calcomanías de tiraje corto. Al reducir etapas intermedias de preparación, secado, manejo y acabado, facilita pasar con mayor rapidez del archivo digital a la pieza terminada, una condición relevante para producir conforme llegan los pedidos.
- TrueVIS VG4-640. La impresora/cortadora ecosolvente de 64 pulgadas está diseñada para aplicaciones como señalización, banners, gráficos para pisos, paredes, ventanas y vehículos, además de etiquetas y calcomanías. Funciones como la recuperación de configuraciones de materiales, la gestión de trabajos desde el panel y el monitoreo digital permiten agilizar cambios entre pedidos y administrar producciones diversas sin depender exclusivamente de grandes tirajes.
Ambos equipos se integran con VersaWorks 7 para la preparación de archivos, administración del color y control de la producción, así como con herramientas de monitoreo que ayudan a mantener los trabajos en movimiento.
“El futuro de la industria del gran formato dependerá cada vez menos de imprimir más rápido y más de reducir los pasos entre una idea y una aplicación terminada. Integrar impresión, corte, software, consumibles y monitoreo en un mismo flujo facilita producir tirajes cortos, diversificar aplicaciones y responder con mayor agilidad a la demanda real”, concluyó Lara.
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